¿Un día para celebrarme?
Desde 1992, los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas decidieron dedicarme este día. Es algo que debería causarme gran alegría: imagínense, millones de personas celebrándome al unísono. Sin embargo, desde el principìo han enfocado esta fecha a la preocupación que tienen porque el caudal de mis formas dulces -ríos, lagos y mantos subterráneos-, tenga un manejo adecuado al considerarlos "recursos para la vida". Esos aspectos de mi esencia sólo representan el 2.5% de mi presencia en el planeta, y saben que de esa cifra solamente el 0.4% está disponible para su consumo. Mis partes marinas están demasiado saladas, y como glaciar soy bastante inaccesible.
A muchos les llega a sorprender que un porcentaje tan reducido sea el garante para la supervivencia de los seres humanos; incluso hay visionarios de tono fatalista que ya prevén guerras mundiales por mi causa... En cambio a mi, francamente, lo que me sorprende es que la gran mayoría de las 7 mil millones de personas que existen carezcan de los valores para cuidarme y respetarme como me merezco. En lugar de considerarme un líquido preciado sin el cual no pueden existir, contribuyen a mi contaminación, atentan con los lugares naturales que me resguardan, me acaparan, me desperdician...
Los expertos en salud llegan a tratarme como un "problema serio" cuando me encuentran con índices alarmantes de contaminantes, ¡y no es para menos! En esas condiciones me vuelvo una transmisora importante de cólera, malaria o diarrea, enfermedades que pueden llegar a acabar en poco tiempo con poblaciones enteras. Cuando soy portadora del mal -bichos microscópicos- puedo matar a decenas de niños por día, lo sé, pero no es intencional: muchos de ustedes, con sus acciones inconcientes, han contribuido a que esto ocurra.
El 22 de marzo de cada año cambian la temática que les permite hablar de mi, analizarme, desmenuzarme, tratar de encontrarme soluciones... ¡Como si yo fuera la del problema! Este 2011 decidieron ahondar en mi relación con las ciudades, porque entienden que armonizar este binomio es un enorme desafío. Paulatinamente las personas han ido abandonando las áreas naturales para concentrarse en las metrópolis: casi la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, y se estima que a lo largo de la presente década las aglomeraciones en las urbes concentren al 95% de los humanos.
A este ritmo, la capacidad de los gobiernos para que yo llegue a los hogares en cantidad y calidad adecuada será sumamente deficiente o nula, lo que traerá problemas graves de sanidad, desarrollo y calidad de vida, como de hecho ya ocurre en las regiones de mayor pobreza en el orbe. Y no viajemos a otros continentes: la organización internacional Oxfam informó recientemente que en México suman 69 las ciudades que presentan problemas críticos de disponibilidad de agua, entre ellas el Área Metropolitana del Valle de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Tijuana, León, Toluca y Querétaro. Además, se espera que el Cambio Climático agudice los problemas al provocar climas más secos o lluvias e inundaciones extremas, poniendo a las ciudades en una situación vulnerable.
Parte de mi naturaleza es ser clara y transparente: atributos que me permiten asegurarte que no soy el origen de estos infortunios: ni de las temporadas excesivas de calor que merman las cosechas, ni de los desbordamientos de presas o ríos que ahogan tus poblados; ni de la sed que te angustia cuando no me tienes cerca... Muchas de tus acciones me corrompen y vulneran, afectan mis cauces naturales, me degradan...
Anhelo establecer un vínculo en equilibrio y armonía con los seres humanos, en beneficio propio, pero también tuyo y de todas las formas de vida. Hoy que es mi Día, dedícame unos minutos. Piensa sobre todo cómo ha sido tu relación conmigo los últimos tiempos y haz lo propio por mejorarla... ¡Ambos saldremos fortalecidos y aseguraremos un mejor futuro del que muchos pronostican!
