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Tlacotalpan


PALMAS

Una visión de largo plazo para Tlacotalpan
Con la salvedad de las diferencias.
 
 
La tormenta más poderosa en la temporada de huracanes del Atlántico, en agosto del 2005, fue bautizada con el nombre de Katrina y está considerada el mayor desastre natural en la historia reciente de Estados Unidos. Con daños materiales estimados en más de 80 mil millones de dólares y la muerte de 1,836 personas (con 700 aún consideradas desaparecidas), resultó, también, el más mortífero y costoso de ese país, desde el Huracán San Felipe II de 1928.
 
 
Causó afectaciones profundas en Florida, Bahamas, Louisiana y Missisipi. El impacto de mayor severidad lo recibió la ciudad de Nueva Orleans, que quedó devastada: 85% estaba bajo 7 metros de agua, lo que provocó que por un largo tiempo estuviera inhabitable, situación que se agravó por la rotura de un dique que la aísla del Lago Pontchartrain. Inclusive, en noviembre de 2009 un juez federal decretó que gran parte de la inundación tras Katrina fue resultado de la negligencia del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, instancia responsable de proyectos de infraestructura para la población civil, por la falta de inversión en infraestructura y la destrucción de barreras naturales en las costas del Golfo de México.
 
 
A causa de las severas inundaciones, hubo ausencia de servicios públicos y alimentos, deterioro de los albergues y vandalismo generalizado, por lo que la gobernadora Kathleen Blanco ordenó la evacuación de toda la ciudad. Se estima que el número de desplazados a causa de Katrina fue de 145,613  personas, que se distribuyeron en su mayoría en las ciudades de Baton Rouge, Houston, Dallas y San Antonio, aunque es viable encontrar gente procedente de Nueva Orleans por todo Estados Unidos. A un año del suceso, sólo un porcentaje de la población había regresado y, aunque los diques se habían reparado, nada del trabajo de reconstrucción había iniciado.
 
 
En este tiempo, se afirma que se han dedicado más de 50 mil millones a programas de protección física y reconstrucción de vivienda, aunque el Katrina Information Network, grupo nacional e independiente que procura los derechos de los afectados, asegura que los fondos se han utilizado de forma discrecional, “fracasando en asegurar la recuperación de la gente y la restauración del medio ambiente”, además de contribuir a profundizar las desigualdades raciales, a las que se suma una creciente población latina que comenzó a asentarse al requerirse de mano de obra.
 
 
Un lustro después, el presidente Barack Obama anunció que su gobierno aportaría 2.5 mil millones de dólares más para la recuperación económica y social de la región, y declaró a la ciudad “Símbolo de resistencia y sentido comunitario”. Aunque Nueva Orleans ha recuperado el 85% de sus empleos y en este periodo la han visitado cerca de 9 millones de turistas, la connotación presidencial no la rescata del alto índice de pobreza y de la persistente discriminación: la población negra percibe ingresos por abajo del 44% de los de la raza blanca y los latinos un 25% menos; además de que encabeza la cifra de asesinatos a nivel nacional.
 
 
Muchas de las críticas actuales se han centrado en otra disparidad: la del ritmo e interés en las reconstrucciones encabezadas por el Gobierno. Mientras las zonas adineradas y el turístico barrio francés se hallan revitalizados, en el área más pobre, conocida como Lower 9th Ward, se estima que una de cada tres casas sigue en ruinas, lo que ha ocasionado que existan alrededor de 50 mil viviendas vacías (27% de toda la ciudad), y en contraposición se haya duplicado el número de personas sin techo, calculadas hoy día en 30 mil. Además de que, se estima, alrededor de 100 mil desplazados aún no regresan, a quienes se les llama en ocasiones la diáspora del huracán Katrina.
 
 
Sin embargo, aunque el panorama aún es desolador para la mayoría, cabe resaltar y analizar un fenómeno que se ha dado desde el principio y que ha aparejado los esfuerzos por la reconstrucción urbana con la cultural. Debido a sus fuertes raíces con la música y a una identidad propia que le dio su lugar en el corazón de cientos de miles a nivel mundial, la comunidad artístico-musical se volcó a contribuir activamente en el rescate de lo que consideran un patrimonio común e invaluable, “el regalo más grande que Estados Unidos dio al mundo: jazz, funk, rhytm & blues y soul”.
 
 
Un ejemplo es Music Rising (www.musicrising.org), asociación creada por The Edge, guitarrista de U2, y la Casa de Guitarras Gibson, para generar fondos para comprar instrumentos para músicos de Nuevo Orleans. En la primera etapa, y con la firme creencia de que al recuperar la música podemos recuperar Nueva Orleans, logró dotar de instrumentos a un total de 2,700 músicos profesionales de la región, aún cuando varios de ellos se habían desplazado a 34 diferentes estados. 
 
 
La segunda fase inició con un concierto para la reinauguración del Superdome, que había sido uno de los refugios principales durante la tragedia, dedicando los fondos a todas las Iglesias y escuelas que contaban con programas escolares, para reponer sus instrumentos, apoyando con ello a decenas de miles de parroquianos y estudiantes. Posteriormente contribuyeron activamente para reabrir el mítico e histórico Salón del Jazz, icono de la ciudad. Las repercusiones han sido notablemente positivas, “porque más allá del Mardi Gras o la comida, la identidad está en la música”. Ahora, con el lema “Reconstruyendo la región del Golfo nota por nota”, están abocados a apoyar el famoso Mardi Gras y a quienes tradicionalmente le han dado vida.
 
 
Podemos mencionar la participación de Morgan Freeman, impulsando Rebuilding Together (www.rebuildingtogether.org), una ONG que tiene como misión contribuir activamente a la salvaguarda de los hogares de veteranos, personas en crisis económicas o desplazados por desastres como el de Katrina, y que para este caso se propuso contribuir a restaurar o reconstruir 1,000 viviendas del Golfo, desde la costa del Mississippi hasta el sureste de Texas.
 
 
Otro caso es la Villa de los Músicos, promovida por el cantante Harry Connick Jr. y el saxofonista Branford Marsalis, en alianza con Habitat for Humanity, integrada por un conjunto de 80 casas (que debe pagar cada uno de los inquilinos) y un Centro de Música que llevará el nombre del pianista Ellis Marsalis; o los esfuerzos recientes de Sandra Bullock por el rescate del instituto educativo más antiguo de la ciudad: Warren Easton. 
 
 
Pero en esta coyuntura aparecieron otras organizaciones, también lideradas por personalidades, que traían consigo nuevas visiones para ayudar a las poblaciones… y al planeta.
 
 
Destaca la fundación Global Green (www.globalgreen.org), lidereada por Mijail Gorbachev, que asentó una sucursal en la ciudad y, de la mano con el prestigioso arquitecto Frank Gehry, asesoró a personas que habían perdido su hogar para construir un conjunto de 18 departamentos, 5 casas unifamiliares y un centro de acción contra el cambio climático, a fin de contar con un modelo de sustentabilidad en esa área del Golfo. Esfuerzos transversales que contribuyen a modificar las visiones de los habitantes acerca de lo sustentable, y más cuando se ve reflejado en sus bolsillos al recibir cuentas de luz o agua, por ejemplo, considerablemente menores.
 
 
También se ha abocado con entusiasmo a transformar en verde el sistema escolar público de la región. Elizabeth Teel Galante, Directora Ejecutiva de Global Green USA en Nueva Orleans, afirma que se convertirá en el sistema escolar verde de toda la nación antes de que concluya la próxima década. Lo que más le gusta de su trabajo es que está contribuyendo “a que Nueva Orleans sea un modelo de renacimiento y resilencia para el resto del mundo”.
 
 
De las iniciativas nuevas, la que contaba con un poco más de experiencia era Music for Relief (www.musicforrelief.org/), que había sido constituida poco antes, para ayudar a los damnificados del Tsunami del 2004, por el grupo estadounidense Linkin Park, involucrando a la industria musical y a los fans. Se han enfocado a construir casas para los damnificados, con la notable diferencia de que, desde un inicio, han implementado Programas Medioambientales de Educación, para enseñarle a sus agremiados y beneficiados cómo reducir tangiblemente su huella de carbono y, con ello, las afectaciones al clima global.
 
 
En este tiempo han recaudado más de 3 millones y medio de dólares, apoyando el sur de Asia, además de los afectados por los huracanes Katrina, Rita, Hannah, Ike y Gustav, y a otras personas que han sufrido afectaciones de importancia a causa de ciclones, incendios, terremotos, temblores o inundaciones relacionadas con el Cambio Climático, en diferentes partes del planeta.
 
 
La que sin duda ha marcado un hito es Make it Right (http://makeitrightnola.org), organización fundada por Brad Pitt en diciembre de 2007, impresionado porque, después de más de dos años de la tragedia, la zona de Lower 9th Ward continuaba sombría y devastada (no sólo es el vecindario de la gente de color más pobre sino la que sufrió más por estar cercana al dique que se fracturó).
 
 
En ese momento se reunió con grupos comunitarios y familias, comprometiéndose con ellos a “la construcción de 150 casas verdes, cómodas, y con los estándares más altos en diseño”. Con su proyecto logró reunir 12 millones de dólares y atraer la atención global sobre los cambios y posibilidades para esa zona olvidada. Para 2009 sumaban 50 casas y en este 2010 ya lograron la cifra de las 150, contando para cada una con diseños arquitectónicos donados por profesionales locales, nacionales e internacionales, cada uno certificado por el Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos.
 
 
Una comunidad verde y renovada
 
 
El conjunto de casas impulsado por Make it Right en el Lower 9th Ward, está considerado hoy día como “el vecindario de casas unifamiliares y dúplex más verde y grande en América”. Un total de 21 arquitectos reconocidos se involucraron para conseguir diseñar las casas más verdes y amigables con el planeta, con un amplío desafío impuesto por  la “Visión de futuro” de Brad Pitt: 1) trabajar con base en características tradicionales de Nuevo Orleans proyectos para casas unifamiliares y dúplex, 2) diseñar hogares verdes, confortables y 3) que pudieran resistir las inclemencias del clima en futuras ocasiones.
 
 
También se les solicitó que pensaran en hogares que pudieran construirse bajo la filosofía Cradle to CradleTM verificando el uso de materiales no tóxicos y reciclables, agregando la importancia de generar propuestas “estéticamente de avanzada”.
 
 
Los resultados se consideran “fascinantes” y marcarán la siguiente generación de casas familiares. Además de incluir los clásicos porches que tanto contribuyen a la socialización y la creación de comunidad, contemplan paneles solares, colectores de lluvia, ahorradores de energía, azoteas verdes, jardines con plantas locales o huertos, entre otros aditamentos medioambientalmente amigables. En la zona también se incluyó un área de juegos sustentable y digital.
 
 
Resulta interesante que uno de los métodos de recaudación de fondos fue una magna instalación de casas tipo campaña en colores rosas, conocida de hecho como The Pink Project, y que sirvió mediáticamente como un foco de atención. Conforme se reunían recursos suficientes para una casa, su “antecedente” rosa se colocaba en el terreno donde se construiría la vivienda real y eso contribuía a generar noticias. (http://www.makeitrightnola.org/index.php/work_progress/timeline_pink_pro...).
 
 
Los resultados han excedido las expectativas, de ahí que se piense en una segunda etapa de construcción. Son cuatro las virtudes que hacen aún más especial este proyecto:
 
 
1.- Seguridad: las casas están pensadas para resistir futuras tormentas.
2.- Saludables: los materiales no son tóxicos y han probado su amigabilidad con el medio ambiente.
3.- Verdes: cuentan con paneles solares y ahorradores de energía en sus sistemas de calefacción y aire acondicionado, ahorrando a sus propietarios hasta un 75% del gasto normal
4.- Diseño: arquitectos reconocidos aceptaron el reto de crear hogares verdes y confortables de gran belleza.
 
 
Brad Pitt inició, de acuerdo a sus propias palabras (www.makeitrightnola.org/index.php/media/) generando un lazo de confianza con la comunidad y trabajando con ellos. Es a partir de esta red que convoca públicamente para atraer arquitectos, donantes, voluntarios… Algunos de los beneficiados afirman que además de que se les devolvieron sus viviendas, “se les proveyó de una nueva forma de vida”, “un estilo siglo XXI, acorde a los nuevos tiempos”, sin dejar de lado el espíritu que ha hecho famosa y querida en el mundo a Nueva Orleans.
 
 
Cabe decir que además de las 150 casas pactadas, Make it Right está contribuyendo a mejorar la infraestructura de toda el área, con esfuerzos innovadores que están logrando una comunidad más preparada, fortalecida, unida y atractiva.
 
 
En resumen, su concepto es: Si vas a reconstruir… ¡hazlo bien!
 
 
De la cuna a la cuna

 
 
Conocido más notoriamente como Cradle to CradleTM Rediseñando la forma en que hacemos las cosas, constituye una propuesta innovadora y revolucionaria de Michael Braungart y William McDonough para reinterpretar el “ecologismo”. Puede decirse que tiene fuertes líneas de conexión con la permacultura y la hidromímica, y muchos lo consideran la próxima revolución industrial.
 
 
Braungart es un químico alemán fundador de la Agencia para la Protección Ambiental de ese país y por un tiempo fue director de la sección de química de Greenpeace. En 1999 el arquitecto McDonough fue designado por la revista Time “Héroe del planeta”, porque “su utopismo está basado en una filosofía unificada que está cambiando el diseño del mundo de forma demostrable y práctica”. Ambos han sido objeto de numerosas distinciones y premios.
 
 
En su tesis, plantean un cambio de enfoque a la tradicional consigna de Reducir, Reciclar, Reutilizar. De hecho, las famosas 3 R’s adoptadas con entusiasmo por grupos de ecologistas, fueron una propuesta del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible junto con la “compra venta de emisiones”, y para muchos es sólo una forma de legalizar el problema y alargar la agonía del sistema: hacer menos mal lo que de inicio está mal.
 
 
En cambio, se considera que los conceptos clave de Braungart y McDonough, entre los que se halla el de ecoefectividad, son intuitivos y enraizados en la imitación de la naturaleza, o de modo más preciso en conexión con ella. Para ellos, por ejemplo, la diferencia entre un edificio “ecoeficiente” y la “ecoefectividad” es la que existe entre una vivienda iluminada con bombillas de bajo consumo pero que tiene ventanas pequeñas y está mal orientada, y la que desde un inicio ha sido diseñada para que sea soleada, repleta e luz natural y aire fresco, agradable para vivir.
 
 
Cradle tu CradleTM  es un nuevo paradigma para el diseño de nuestro mundo, que abarca desde la visión del objetivo inicial hasta la totalidad de productos y sistemas que lo integran.
 
 
En realidad, “la perspectiva ecoefectiva es una innovación tan extremada que provoca algo completamente distinto a lo ya conocido. No propone soluciones necesariamente radicales, sino un cambio de perspectiva. Una nueva perspectiva que debe seguir y conservar los ciclos de la naturaleza y que debe verse no tanto como una disciplina, sino como una declaración de compromiso”.
 
 
Otra de sus notables premisas consiste en “celebrar nuestra influencia en el planeta”, lo contrario a lo que ellos llaman "gestión de la culpa", que es la generalizada sensación de que sería mejor si no estuviéramos aquí, contaminando y extinguiendo especies diariamente. Desde la postura De la cuna a la cuna, ese punto de vista vuelve muy difícil ser creativo y verdaderamente positivo: “Tratar de ser ‘menos malo’ no es ser bueno; no obstante, ser bueno es posible, y también más emocionante”.
 
 
Tlacotalpan, un 2010 bajo el agua


 
 
El 30 de agosto de este año, el Comando Unificado de Protección Civil del estado de Veracruz determinó evacuar la cabecera del municipio de Tlacotalpan debido a que la crecida del río Papaloapan ya había inundado más de 180 comunidades de la zona, siendo la más afectada la ciudad catalogada por la UNESCO como “Patrimonio de la Humanidad”.
 
 
En ese momento Silvia Domínguez, directora de Protección Civil de la entidad, estimaba en 100 mil el número de personas damnificadas, asegurando que se habían distribuido unas 25 mil personas con familias o albergues habilitados, lo mismo en Tuxtepex, Oaxaca, que a Cosamaloapan, Tierra Blanca, Piedras Negras, Tlalixcoyan y Alvarado, o el World Trade Center de Boca del Río.
 
 
Las personas no eran las únicas afectadas. Recordemos que Veracruz es un estado ganadero, y en estas primeras inundaciones reportó cientos de animales ahogados o electrocutados por la cresta presentada en los ríos Las Mariposas y Coatzacoalcos, tras el desfogue de las presas Temascal y Cerro de Oro (liberaron 500 millones de metros cúbicos por segundo). Muchos restos permanecieron a la orilla de los ríos y otros fueron destazados por la población para su consumo, ante la insuficiencia de alimentos.
 
 
Por su parte, Marcela Aguilera Landeta, directora del Consejo para el Desarrollo del Papaloapan (Codepap), informaba que después de una grave inundación que hubo en 1944, el Gobierno Federal se comprometió a hacer presas en la cuenca para que disminuyeran este tipo de riesgos; sin embargo, agregó que el proyecto fue abandonado desde hace más de 50 años. Sólo se construyeron las presas Cerro de Oro y Temazcal, que a la fecha resultan insuficientes. De acuerdo con un estudio  del Codepap y del Instituto Mexicano del Agua (IMTA), se requeriría construir tres presas adicionales, así como de obras de desazolve y protección – como bordos longitudinales en los ríos Papaloapan, Obispo, Tesechoacán y San Juan Evangelista – y otras para desviar los escurrimientos a los sistemas lagunares.
 
 
Para el 3 de septiembre la Comisión Nacional del Agua daba a conocer que el río Papaloapan, a la altura de Tlacotalpan, se ubicaba en 2.89 metros, 99 centímetros arriba de su escala crítica. Mientras tanto, Protección Civil de Veracruz informaba que había evacuado a un total de 21 mil personas y se habían contabilizado daños en 7 mil viviendas de 189 comunidades rurales y 18 colonias urbanas, además de la socavación asfáltica de la carretera federal Buenavista-Tlacotalpan.
 
 
Más de 18 días de inundaciones y lluvias diarias – catalogadas sin precedentes en la región –, donde la amenaza continuaba siendo el nivel de las represas que alimentan al Papaloapan y que lo ponían en riesgo de volver a desbordarse. Las aguas dejaron sólo visibles los techos de las casas, en su mayoría consideradas monumentos históricos. Y aunque la población se había evacuado, muchos regresaban para tratar de salvar algo.
 
 
La consternación por lo acontecido en Tlacotalpan era del interés de muchos individuos e instituciones.  Jorge Ortega González, por ejemplo, Director General de la Asociación de Ciudades Mexicanas del Patrimonio Mundial externaba su preocupación porque “todas las edificaciones y monumentos están inundados”. Consideraba que de no actuar a tiempo la ciudad estaría en riesgo de perder su declaratoria y le asombraba que la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados no estuviera previendo en el presupuesto del 2011 fondos para rehabilitación y mantenimiento.
 
 
El 13 de septiembre Esperanza Burela, presidenta municipal de Tlacotalpan, informaba que había solicitado el apoyo de la UNESCO para que, una vez pasadas las aguas, se pudiera evaluar la situación de un total de 540 edificaciones y monumentos históricos y hacer las recomendaciones pertinentes. 
 
 
Otro de los problemas que desde esas fechas se vislumbraban era de orden económico. Se estima que la ocupación principal de los habitantes es el turismo y muchos estaban a la expectación sobre la reacción de los visitantes ante la tragedia. Jesús Balbuena, parroquiano, expresaba: “Yo confío en que los turistas vuelvan una vez que bajen las aguas, de lo contrario no sabríamos qué hacer”.
 
 
El 9 de septiembre el gobernador, Fidel Herrera Beltrán, reconocía el respaldo del Ejército y de la Secretaría de Marina, los esfuerzos de coordinación entre diferentes dependencias federales y estatales, los apoyos brindados en especie o en las cuentas creadas para ello, y externaba un gran reconocimiento “a los miles de familiares y amigos que con gran generosidad han acogido a los refugiados”.
 
 
Al día siguiente Silvia Domínguez, responsable de Protección Civil, estimaba que Veracruz requeriría 1,500 millones de pesos para reparar toda la infraestructura dañada en el sureste del estado: 121 tramos de caminos y 48 puentes dañados, así como interrupciones en las carreteras federales y estatales Paso del Toro-Acayucan, Alvarado-Santiago-Tuxtepec, Cosamaloapan-Tlacotalpan y Tlacotalpan-Amatitlán.
 
 
Muchos, como el director de Protección Ciudadana del Puerto de Veracruz, Isidro Cano Luna, denunciaban un mal manejo de la CONAGUA en el desfogue de las presas que habían contribuido a las severas inundaciones de dos semanas continúas. Ante esto, el Jefe de Hidrometeorología del Organismo de Cuenca Golfo Centro de dicho organismo, José Llanos Arias, negó un mal procedimiento explicando que las presas habían acumulado una cantidad inusual de agua y que de no haberlas desfogado los daños podrían haber sido mayores. Explicó que entre el 20 de agosto y el 5 de septiembre las presas Cerro de Oro y Temascal acumularon en conjunto un volumen de 2,898 millones de metros cúbicos de agua, y agregó: “Esta cantidad sirve para satisfacer la necesidad, nada más y nada menos, de 40 millones de habitantes en zonas urbanas durante un año”.
 
 
Hacia mediados de septiembre los tlacotalpeños comenzaban a retornar a sus hogares, muchos de ellos aún anegados, sólo para encontrar casas robadas, animales muertos por hambre o la picadura de animales ponzoñosos, y una gran tarea por delante para rescatar las pertenencias que aún estaban.
 
 
Nadie preveía que la catástrofe se agudizaría con dos fenómenos meteorológicos, el huracán Karl y la tormenta tropical Matthew.
 
 
Con categoría 3, el ojo del huracán Karl impacto alrededor del mediodía del 17 de septiembre en el litoral veracruzano a la altura de La Antigua, con rachas superiores a los 220 kilómetros por hora y lluvias de más de 200 milímetros, dejando a su paso graves daños en más de un centenar de municipios costeros y de la región de las montañas. El jefe de Hidrometeorología de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Llanos Arias, reportó que decreció a categoría 2 en la escala Saffir—Simpson, de un máximo de 5, con vientos de hasta 175 kilómetros por hora. No obstante el gobierno estatal declaró "alerta roja urgente".
 
 
Aunque las autoridades de Protección Civil reportaron saldo blanco, los daños materiales fueron cuantiosos ya que a su paso el huracán destruyó viviendas, derribó árboles, postes, afectó puentes y carreteras, dejando incomunicados a diversos municipios y comunidades. El Ejército mexicano implementó el Plan DN—III, principalmente en los municipios de La Antigua, Cardel, Veracruz y Boca del Río, donde las inundaciones alcanzaron hasta un metro de altura. Aunado a ello, en importantes áreas de los municipios de Veracruz, Boca del Río, La Antigua, Úrsulo Galván, Martínez de la Torre, Nautla, Vega de Alatorre, Tlapacoyan, Atzalán y algunas colonias de Xalapa, se interrumpió el suministro eléctrico y telefónico ante la caída de postes, debido a la racha de vientos.
 
 
El 28 de septiembre, la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH afirmaba que los monumentos dañados en Veracruz, La Antigua y Tlacotalpan por el paso de Karl no presentaban afectaciones irreversibles. Agregaba que una vez que estuvieran secos se someterían a procesos de rehabilitación integral con fondos federales, estatales y municipales, bajo la supervisión de especialistas del instituto.
 
 
En el caso concreto de Tlacotalpan informó de dos recorridos de peritaje, uno el 31 de agosto y otro el 24 de septiembre. Con base en eso, se consideraba que los valores por los que la UNESCO la había declarado Patrimonio de la Humanidad estaban a salvo ya que no implicaban deterioro estructural, se trataba de “desprendimientos de aplanados y pintura, pérdida de adoquinado en calles, deterioro de puertas y ventanas, y desplazamiento de tejas por la fuerza del viento”.  Informaba que mediante un anteproyecto del Programa Hábitat, de la Secretaria de Desarrollo Social y de proyectos derivados del mismo, financiados por el FONCA y con la asesoría del INAH, se llevarían a cabo trabajos de mantenimiento en el malecón, muelle y el área de plazas, las zonas más afectadas por su cercanía con el río Papaloapan, con la finalidad de impulsar también la actividad económica y el turismo cultural. Entre los edificios que requerían atención urgente, enlistaban: Palacio Municipal, Parroquia de San Cristóbal, Templo de la Candelaria, Iglesia de San Miguelito, las Plazas de Doña Martha, Hidalgo, Nicolás Bravo, el Parque Zaragoza y el Teatro Nezahualcóyotl, entre otros.
 
 
Coincidentemente, ese mismo día la Tormenta Tropical Matthew dejaba una estela de destrucción a su paso. Y aunque sus lugares de impacto eran Chiapas, Tabasco y Oaxaca, los remanentes de las lluvias volvían a poner en estado de alerta la zona sur de Veracruz. Los ríos Coatzacoalcos y Papaloapan, así como las afluentes Tecolapa, Blanco, Tepanco, Aguadulcita, Tesechoacán, San Juan y Obispo, volvían a desbordarse y a dejar inundados 15 municipios. En Tlacotalpan, donde la población recién estaba regresando a sus hogares, el agua llegaría a alcanzar 4.5 metros de altura, lo que obligaba a reanudar labores de evacuación de alrededor de 40 mil personas.
 
 
De parte de la CONAGUA, el Jefe de Hidrometeorología, José Llanos Arias, estimaba que lo más grave sería los primeros días de octubre, cuando se presentara un golpe de agua por los afluentes derivados de Oaxaca y Tabasco, lo que agravaría la situación de las partes inundadas. Se informaba que la hidrografía de Veracruz había cambiado con el Huracán Karl, ya que muchos arroyos se habían convertido en ríos, y pequeños afluentes en arroyos.
 
 
Fidel Herrera afirmaba: “en términos de agua y destrucción, Matthew fue dos veces más letal que el Huracán Karl”.
 
 
Durante varios días, mil 500 inmuebles históricos, muchos de ellos construidos en los siglos XVIII y XIX, quedaron expuestos la inundación en una "ciudad muerta" , mientras miles de personas clamaban por agua y comida en el muelle La Ganadera.
 
 
Después de 20 días más bajo el agua, Tlacotalpan iniciaba un relanzamiento hacia el 18 de octubre, con limpieza de calles y recuento de los daños. Según los primeros informes no existían daños estructurales en los edificios históricos, pero sí otra clase de perdidas, como el destrozo de todos los instrumentos musicales que albergaba la Casa de Cultura. A todo esto, por supuesto, habría que sumar las afectaciones en el campo, la ganadería y el turismo.
 
 
El 11 de octubre, en un fandango organizado en el IVEC, se reunían los tlacotalpeños con el Gobernador Herrera Beltrán. Julio César Corro, integrante de La Estanzuela, decía de parte de la comunidad y de los artistas de esa región: “Lo más triste fue cuando evacuamos Tlacotalpan. Fue un dolor intenso tener que evacuar este pueblo, pero nos organizamos y vinimos a Veracruz. Era muy triste encontrar gente en la calle y sólo mirarla; se te ponían los ojos tristes. Es difícil recuperar el patrimonio de la gente que trabaja y que se perdió bajo el agua. Se perdió todo, no quedó nada. Nos ayudaría mucho un refrigerador, una lavadora, una televisión… Pero más nos ayudaría tener herramientas para el trabajo, para los que ejercen la carpintería. También los que nos dedicamos al arte. Lo perdimos todo”.
 
 
Ante este reclamo Fidel Herrera anunció la creación de un Fondo Veracruz Cultura, a través del propio IVEC y del Consejo Veracruzano de las Artesanías, destinado a artistas, músicos, poetas, lauderos, maestros e intérpretes, “porque ese es el camino para que se levante rápidamente todo nuestro estado”. Sobre los fenómenos naturales que recién les había tocado vivir (inundaciones, Huracán y Tormenta Tropical), apuntó “nos enseñan a aprender la lección de respetar las cuencas y los ríos; desarrollar el planteamiento hacia delante para no tener pérdidas, dolores y angustias como las que se han padecido”.
 
 
Actualmente (octubre 20), la Directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Veracruz, Patricia Castillo Peña, estima que la reparación de los daños sufridos en construcciones y monumentos históricos en Tlacotalpan requieren de un fondo de 30 millones de pesos, y que los trabajos podrán iniciarse una vez que todos los inmuebles y esculturas sequen por completo.
 
 
Aproximadamente se destinarían 20 millones a edificios y el resto a obras y cuadros afectados por el agua y la humedad. Además, reveló que la UNESCO sólo aportará 74 mil dólares, “lo que es muy poco, comparado con las necesidades”.
 
 
Aclaró que aún hay zonas donde se presenta agua y humedad muy severa, por lo que se carece de una fecha para iniciar los trabajos. Independientemente de ello, aspiran a concluirlos antes de las próximas Fiestas de la Candelaria, en febrero, para que “la ciudad esté 100% limpia y normalizada en todos sus servicios”. Reiteró que va a permanecer en la Ciudad de México hasta que le sean aprobados dichos fondos.
 
 
Esta misma semana, en el marco del Relanzamiento de Tlacotalpan, el Gobernador Fidel Herrera Beltrán estuvo en Tlacotalpan, donde entregó apoyos económicos del Fonart a los artesanos – textileros y lauderos – afectados y puso en marcha mesas de atención a damnificados para resarcir enseres domésticos y pintura (Un monto de 500 millones de pesos que servirá para dar vales de 10 mil pesos por familias) y pérdidas en pequeñas y medianas empresas, agricultura, ganadería y pesca. En la misma jornada la SEDESOL inició un Programa de Empleo Temporal y el DIF estatal otorgó bicicletas a niños y jóvenes.
 
 
El jueves 21 de octubre se celebró en el Centro Cultural España el IX Encuentro Internacional de Revitalización de Centros Históricos. Ahí, Carmelina Priego Medina, Coordinadora del Departamento de Monumentos Históricos del INAH Veracruz, presentó una ponencia sobre el Rescate y Conservación de la Ciudad Histórica de Tlacotalpan. Indicó que los 640 inmuebles catalogados como monumentos presentan afectación, así como “el pueblo completo, sus calles, sus arcos y sus tejados”. Enfatizó que en uno o dos meses, “cuando los terrenos estén mejor asentados, podremos hacer una evolución precisa, para determinar si los cimientos de los monumentos que estuvieron sumergidos literalmente durante 60 días se vieron afectados, de ser así, entonces sería catastrófico”.
 
 
Para que el sitio recupere su fisonomía y su belleza, los recursos fluirán de diversas instancias: “Será una suma de esfuerzos. Por ejemplo, Sedesol se hará cargo de la limpieza, pavimentación, pintura… Incluso a los habitantes de Tlacotalpan les está pagando lo correspondiente a empleo temporal para que ellos mismos pinten. El INAH, en su caso, cuenta con el seguro para el percance que reporten las iglesias; aparte de las aportaciones que haga el gobierno del estado y la UNESCO, que tiene un fondo de 75 mil dólares”.
 
 
Por lo pronto, el Templo de San Miguel Arcángel, fundado durante la conquista espiritual; la Capilla de la Candelaria de 1786 —cuya pintura mural del siglo XVI, que cubre de piso a techo el templo, se dañó— y la Parroquia de San Cristóbal, de 1813, que están bajo el resguardo del INAH, precisan de dos millones para la restauración de cada uno, recursos que saldrán del seguro de daños. También se necesitará alrededor de millón y medio para renovar el mercado histórico, mientras que la Casa de Cultura fácilmente se llevará unos 700 mil pesos.
 
 
Durante esta sesión, Priego Medina presentó el proyecto con el que se pretende construir en Tlacotalpan un muelle y un malecón con servicios turísticos. Indicó que la propuesta, del arquitecto Xavier Hernández, requiere para su edificación de alrededor de 50 millones de pesos, suma que será cubierta con recursos de la Secretaría de Desarrollo Social y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. “Con los 30 millones que tiene el Fonca ahora podemos iniciar lo básico, si no es posible desarrollar los siete módulos con área de restaurantes y pescadería, sí podemos dejar bien trazado el muelle, los andadores y el camino de lo que será la ribera”.
 
 
Tras los estragos de las inundaciones esta iniciativa, que ya tenía un año en el escritorio, por fin se podrá concretar, ya que en el pasado había sido imposible por la resistencia de 160 familias que se habían instalado irregularmente en esos terrenos de propiedad federal. El diseño arquitectónico, adelantó, “será algo actual y contemporáneo, sin caer en el historicismo ni en las imitaciones. Esta construcción ahora sí permitirá a los visitantes admirar las haciendas ganaderas que se encuentran del otro lado del río”.

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