La vida día a día en las comunidades, en este caso la de La Huerta San Agustín, Valle de Bravo. El lugar, la gente, la vida y el agua uniéndolos a todos.
¿Cómo lograr que las nuevas ideas cobren sentido y fuerza? Convirtiéndolas en acción y beneficio humano. Asumiéndonos seres en aprendizaje continuo, que se retroalimentan con el diálogo fructífero, el intercambio de experiencias, la adopción conciente de formas de vida en armonía con el agua… Te invitamos a conocer La Huerta San Agustín, comunidad que enseña y aprehende conocimientos para fluir con el agua y crecer en consecuencia…
El camino para llegar a la comunidad te prepara. Quince minutos de trayecto desde el entronque en Cuadrilla de Dolores, poblado ubicado a un costado de la carretera Valle de Bravo-Temazcaltepec, se transita entre árboles y pájaros… Al entrar, se deja ver una pequeña comunidad llena de vida. Una mujer preparando adobes nos dio la bienvenida.
Casas llenas de plantas y flores, gallinas que cruzan las calles acompañadas por decena de pollitos, señores sintiendo la vida que los envuelve, niños que corren por la cancha de futbol frente a la escuela, ayudan con los borregos y otras tareas…
Esta comunidad tiene aromas de paz. El aire que se respira es de tiempo sin fin.
Los hombres procuran trabajos como jornaleros, las mujeres hacen la limpieza de sus casas y se turnan para hacer la de la escuela, el profesor, muy querido por todos los niños, corre de un salón a otro mientras que los perros, muchos de ellos, toman el sol esperando a que sus niños salgan.
Desde el hermoso divisadero se mira todo el valle, el lago, las casas de algunos ricos…, los novios pasean, las familias conviven y los visitantes pasan unos momentos de reflexión junto a la gran cruz de madera que se asoma al horizonte.
Muchos, observan desde arriba la vida que pasa en el agua y prometen a sus familias llevarlos algún día a dar la vuelta en lancha.
Este pueblito tiene de vida alrededor de 70 años. 35 casas lo conforman y dentro de ellas viven de una a 12 personas. Cada hogar cuenta con una chimenea que sirve como cocina, algunas de ellas tienen un baño sin agua aunque por lo general, la gente usa el bosque para esos fines.
El 40% de los habitantes son niños. Todos ellos tienen alguna labor en casa como limpiar, cocinar, cuidar a los hermanitos, sacar a los borregos o pasear al burro o caballo.
Mientras Alan le pega al cachorro, Benjamín se sienta en los lavaderos a ver como los animales toman agua; Estela carga a Marianita mientras Luis estudia un poco. Todos ellos comparten una habitación y el mismo salón de clases.
Don Jorge, un abuelo de la comunidad, tiene una vista panorámica desde su casa situada arriba de la escuela, en una loma.
Siembran maíz pero no para auto consumo y utilizan muchos fertilizantes para su cuidado.
Los hombres gustan del futbol y no se pierden un solo juego los domingos. Ven televisión, sobre todo caricaturas y telenovelas.
En La Huerta, todos se conocen, muchos de ellos pertenecen a dos familias: los Toledo y los Carmona.
Es una comunidad unida, hermosa y llena de oportunidades para crecer y aprovechar sus fortunas naturales.
La Huerta, su gente, sus niños, llenan de color los ojos del visitante y de calor los corazones de quienes se acercan a sus vidas.
• La piedra angular en los procesos de transformación socio-cultural es, sin duda, el interés auténtico de las personas. Cuando tienen sus mentes, corazones y cuerpos dispuestos a nuevos retos, los cambios son posibles y los beneficios son comunes y tangibles.
• Propagar mensajes tendientes a conformar una nueva cultura del agua va más allá de la oralidad, la mediática o la virtualidad comunicativa. Exige conocimiento, interacción, y apertura para lograr aprendizajes mutuos.
• Encontrar el sitio propicio para dar comienzo al Forum Agua, en su dimensión física, requirió numerosas exploraciones, observación atenta, paciencia, y dejarse llevar por los caminos del agua.